Nuestra presidenta y la nueva realidad administrativa
Perístasis

Académico de la Facultad de Derecho de la UNAM, socio de la firma Zeind & Zeind y miembro del Sistema Nacional de Investigadores.

X: @antoniozeind

Nuestra presidenta y la nueva realidad administrativa Nuestra presidenta y la nueva realidad administrativa
Claudia Sheinbaum en su toma de posesión. Foto: Gobierno de México.

El pasado martes, nuestro país vivió un momento para la historia: rindió protesta como nueva presidenta constitucional la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo. En principio se debe decir que el hecho de que una mujer sea la que ocupe la más alta responsabilidad ya es una buena noticia en un lugar con tantas asignaturas pendientes por lo que hace a la igualdad sustantiva.

Si bien la propia presidenta Sheinbaum ha señalado que su periodo sexenal se caracterizará por la profundización de la “Cuarta Transformación”, lo cierto es que de los distintos discursos que pronunció y de las diversas decisiones que ha dado a conocer se puede notar una ambiciosa agenda que no solamente conlleva la realización de profundas reformas constitucionales y legales, sino también la toma de decisiones esencialmente administrativas que requerirán de grandes esfuerzos para ser exitosas y para que, efectivamente, la Administración Pública Federal se adapte de manera exitosa a una serie de compromisos que exigirán de ella una puesta al día.

En un ejercicio de análisis sobre la profundidad de los cambios que se pueden avecinar, resulta útil hacer una revisión de los 100 compromisos que la presidenta Sheinbaum acaba de asumir y, de los cuales, se podrá desprender la intención de adaptar la estructura administrativa en el Gobierno Federal e incluso en los otros órdenes de gobierno. A continuación, destacaré algunos de los que seguramente impactarán en la forma actual de dicha estructura, sus procedimientos y su normatividad interna:

  1. Impulsar la reforma constitucional al sistema electoral, que fortalezca la democracia participativa, la revocación de mandato y la reducción del costo de las elecciones
  2. Enviar una iniciativa de reforma constitucional para recuperar el principio democrático de no reelección.
  3. Convertir a la Secretaría de la Función Pública en la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno.
  4. Mantener la austeridad republicana, la disciplina financiera y fiscal.
  5. Impulsar el proceso de simplificación y digitalización de trámites más importante de la historia de México.
  6. Iniciar con el programa de atención médica a adultos mayores casa por casa.  Para cumplir con este punto, también se contratarán más de 20 mil enfermeras, enfermeros, médicos y médicas en 2025.
  7. Reconocer al magisterio nacional. Pensando en ello, desaparecer la USICAMM y trabajar conjuntamente en un nuevo sistema de contratación, promoción y permanencia que garantice los derechos laborales. 
  8. Extender el horario de las escuelas primarias gradualmente para dar educación física y artística.
  9. Fortalecer las preparatorias. El objetivo es que todos los egresados de secundaria tengan un espacio en un plantel de educación superior.
  10. Hacer nacionales la Universidad Rosario Castellanos y la Universidad de Salud. Esto con el fin de lograr al menos 300 mil espacios más en universidades. 
  11. Hacer de México una potencia científica y de la innovación. Para ello, apoyar a las ciencias básicas, naturales, sociales y a las humanidades.
  1. Apoyar el deporte comunitario, impulsando semilleros deportivos y a los deportistas de alto rendimiento.
  2.  Promover el acceso a la cultura en todos los ámbitos.
  3. Garantizar que, desde su nacimiento, todas y todos los mexicanos estén afiliados al Servicio Público de Salud para el Bienestar.
  4. Consolidar el IMSS-Bienestar y a fortalecer el programa de abastecimiento de medicamentos. En ese sentido, en 2025 iniciar el programa Farmacias del Bienestar, que se ubicarán junto a los Bancos del Bienestar.
  5. Construir al menos 1 millón de viviendas durante el sexenio: una parte a través de FOVISSSTE e Infonavit y la otra mediante un programa de vivienda popular que permita a los jóvenes rentar inmuebles que después puedan adquirir.
  6. Crear la Secretaría de Mujeres. 
  7. Fusionar Segalmex con Diconsa, que se convertirá en Alimentación para el Bienestar.
  8. Impulsar las energías renovables, con el objetivo de que en 2030 tengan una participación del 45 por ciento.
  9. Impulsar diversos proyectos ferroviarios.

Así, es claro que la administración pública deberá responder a la altura de los grandes retos por venir, debiendo destacar los ingentes recursos de todo tipo que el país requerirá para el logro de los 100 compromisos de la presidenta.

En próximas colaboraciones abordaré algunos de ellos para ahondar sobre su importancia y algunos aspectos que, a mi juicio, deberán tomarse en cuenta para esa puesta al día de la Administración Pública Federal.

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